Mi vida sin mí es una producción hispanocanadiense que nos muestra la historia de Ann, una joven de 23 años, casada a los 17, con dos hijas, que trabaja en la universidad como limpiadora nocturna sabiendo que nunca podrá asistir a ella de día, que vive en una caravana en el jardín de la casa de su madre, una madre que odia a todo el mundo, un padre que lleva diez años en la cárcel, y que un día tras desmayarse en su casa y ser hospitalizada le diagnostican un cáncer terminal.
Sin más preámbulos, la protagonista se enfrenta a una sentencia de muerte a dos meses vista ya que la agresividad del cáncer a su edad y la extensión del mismo lo convierte en completamente incurable.
El resto de la película nos permite asistir a los dos últimos meses de la vida de Ann en los que descubrirá lo absurdo de la vida que llevan la mayoría de las personas, y en los que hará gala de una valentía y coraje sin igual para terminar de hacer todas las cosas que se propone hacer antes de morir.
La película me encantó por su realismo y porque es un buen recordatorio de lo frágil y fugaz de nuestra existencia, y de lo absurdo del contenido con la que la llenamos una gran parte del tiempo, en donde voluntaria o involuntariamente hacemos cosas que no queremos hacer.
Y también de las pocas veces que nos paramos a pensar en qué cosas nos hacen felices de verdad y porqué siempre somos capaces, de manera sorprendente, de buscar alguna excusa absurda para autojustificar el hecho de que seamos incapaces de romper con esas cadenas invisibles que nos atan a una rutina y hábitos que nos impiden tocar la felicidad.
Personalmente, me impactó la imagen de Ann haciendo una “Lista de las cosas que tengo que hacer antes de morir”. Ser capaz de asumir la muerte de esa manera, racionalizarlo, y mantener la fuerza de voluntad para seguir adelante hasta el último momento haciendo que todas las personas que están a su lado sean felices hasta el tiempo de partir.
Es curioso que cuanto sentimos la muerte propia cerca, en mi caso la acaricié una sola vez hace ya algunos años, los sentimientos iniciales se inclinan hacia el terror y el miedo aunque tienden a durar poco tiempo. Después de unos minutos, cuando de alguna manera asumimos e interiorizamos lo que va a suceder, entonces ese pánico desaparece y se convierte en paz y tranquilidad.
A partir de ese momento, dejamos de pensar en nosotros mismos y los únicos pensamientos que nos devoran a todas horas son para esas pocas personas que te quieren y a quién les importas de verdad. El Yo ya no importa más porque sabemos que pronto finalizará su existencia, sólo importa el Ellos que sabemos perdurará.
Si la muerte se presenta de forma inminente y sin aviso, te sientes mal por Ellos, por no poderte despedirte y decirles todas las cosas que deberías decirles a diario, como un simple te quiero, pero que por algún motivo que no entendemos olvidamos siempre decir. Y cuando hay tiempo padeces más por el sufrimiento que deberán afrontar ante tu pérdida que por tu pronta inexistencia.
Es curioso que esas mismas prioridades que yo sentí en su momento y que afortunadamente conseguí esquivar por muy poco, son las que expresa Ann durante la película en la que hace un derroche de amor y generosidad hacia todos los que la rodean.
Sin duda, una gran película aparte de por los dos Goyas que ganó, por su gran contenido humano. Os la recomiendo.
- Javier Ferrer – www.javierferrer.com - www.javierferrer.net -




5 comentarios
una de las mejores peliculas que he visto, la valentia de la protagonista, los momentos finales son muy fuertes, ella hablando de como la recordaran las personas, sobre todo sus hijas. Muy buena pelicula para apreciar la vida.
saludos!
Completamente de acuerdo. Al verla me preguntaba si sería capaz de tener la entereza de Ann para afrontar los acontecimientos con la misma fortaleza que ella. Es dura y bonita a la vez.
Creo estamos todos de acuerdo. Una gran película, y aún siendo un drama de los duros, la sensación que se queda no es de tristeza.
Un saludo
Me emocionó su forma de afrontar la relación con su amante, y cómo se da cuenta del verdadero amor, aunque sea tarde. Fue lo más emotivo a mi modo de ver, ya que el final, casi nos es desvelado desde el principio. Te das cuenta que la vida merece ser vivida con intensidad siempre, no sólo en casos extremos como última salida.
Me parecio una pelicula del monton.
He visto peliculas que tratan el mismo tema y son muchisimo mejores.
¿Os habeis dado cuenta que en las peliculas todos los que se les detecta una enfermedad mortal acostumbran a tener los mmismos deseos?